La creciente producción y el rápido consumo de dispositivos electrónicos han convertido a los Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos (RAEE), o «chatarra electrónica», en uno de los mayores desafíos ambientales de nuestro tiempo. Latinoamérica no es ajena a esta problemática; de hecho, Chile lidera la generación de e-waste en la región, con más de 10 kilogramos por persona al año. Sin embargo, su tasa de reciclaje ha sido históricamente baja, apenas superando el 4%.
Frente a este escenario, la Ley de Responsabilidad Extendida del Productor y Fomento al Reciclaje (Ley REP, N°20.920) en Chile emerge como una herramienta fundamental para transformar este paradigma. Recientemente, con la publicación del Decreto Supremo N°22 del Ministerio del Medio Ambiente, la Ley REP ha entrado en una fase decisiva para los RAEE. Este decreto establece metas anuales obligatorias de recolección y valorización para los productores a partir del año 2028, marcando un compromiso claro hacia la economía circular.
La implementación de esta normativa está impulsando la colaboración entre diversos actores del ecosistema. Ejemplo de ello fue un reciente evento en el Parque O’Higgins, donde la Cámara de Comercio de Santiago (a través de su Sistema de Gestión TRAEE) y el Ministerio del Medio Ambiente, junto a empresas gestoras como Midas Chile, demostraron cómo se puede transformar la «chatarra electrónica» en nuevas materias primas valiosas, dignas de ser reincorporadas al ciclo productivo.
Minería Urbana y el Compromiso Ciudadano: El Rol de Midas Chile
La pregunta «¿realmente se reciclan estos residuos?» encontró una respuesta contundente en la exhibición de Midas Chile. Esta empresa, líder en minería urbana nacional con más de dos décadas de experiencia, mostró lingotes de metales no ferrosos como cobre, bronce y aluminio, fruto del procesamiento de los RAEE. Este proceso no solo recupera elementos valiosos, sino que también asegura el tratamiento adecuado de los componentes peligrosos, evitando que terminen en rellenos sanitarios y contaminen nuestros ecosistemas.
Como señaló Mitzy Lagos, gerenta de Economía Circular de Midas Chile, el verdadero desafío ahora es «involucrar a las personas, comprometernos, como ciudadanos en los distintos roles que vivimos». Cada decisión, desde la compra de un producto hasta su disposición final, es crucial para generar un cambio de hábito. Este enfoque se alinea con la visión de Lauken: promover una gestión ambiental que integre la responsabilidad corporativa con la participación ciudadana.
En Lauken, valoramos iniciativas como la Ley REP y el trabajo de pioneros en minería urbana. Este es el camino hacia un futuro más sostenible en Latinoamérica. Estamos convencidos de que, a través de la consultoría especializada, podemos ayudar a las empresas a cumplir con estas nuevas regulaciones, optimizar sus procesos y contribuir activamente a una economía circular, transformando la «chatarra electrónica» en un recurso y no en un problema.